Puede el nuevo Gucci salvar el año para kering

Puede el nuevo Gucci salvar el año para kering

El veredicto de Couture & Capital sobre la estabilización del gigante francés.

Demna, figura clave en la nueva estrategia de marca de Kering para Gucci en 2026, representando la estética del lujo subversivo.

El 2026 empezó con muchas decisiones que a simple vista no son fáciles de comprender. Seguramente fuiste de las que pensó: “¿Demna en Gucci? ¿Me estás diciendo que ahora veremos prendas sin sentido en la marca?”. Tranquila, no fuiste la única, pero en la industria de la moda nada se toma a la ligera y aquí te voy a explicar por qué este aparente caos es puro ajedrez empresarial.

El primer trimestre de este año ha dejado una pregunta vibrando en los pasillos de la Plaza Vendôme: ¿es la estabilidad el nuevo crecimiento? Tras años de turbulencias y una caída que llegó a preocupar a los inversores más veteranos, el grupo liderado por François-Henri Pinault ha dejado de jugar a la defensiva. La hoja de ruta es clara y tiene un nombre que suena a misión militar: ReconKering. Pero, más allá de los términos corporativos, lo que estamos presenciando es una cirugía a corazón abierto en la estructura misma del lujo francés para intentar recuperar una corona que LVMH lleva tiempo arrebatándoles.

El movimiento más audaz —y quizás el más necesario— ha sido el regreso de la provocación a las filas de Gucci. Tras el experimento breve y algo tibio de Sabato De Sarno con el concepto Ancora, Kering decidió que el minimalismo no era el idioma de su marca estrella. Al trasladar a Demna desde Balenciaga, el grupo envió un mensaje contundente: el motor que genera la mitad de sus ingresos no puede permitirse ser sobrio. Demna trae esa alquimia de streetwear subversivo y alta costura que polariza a la audiencia, pero que garantiza la relevancia cultural y el flujo de caja, especialmente en el mercado asiático. Aunque el riesgo de confundir al consumidor es real, los datos de este inicio de año sugieren que la simple anticipación por su propuesta ya ha logrado detener la hemorragia de ingresos que venía sufriendo la casa.

Mientras Gucci busca su alma en la disrupción, el grupo ha tomado otras decisiones pragmáticas que demuestran una madurez financiera envidiable. La reciente finalización de la alianza con L’Oréal para la licencia de su división de belleza es el ejemplo perfecto de que, a veces, hay que saber delegar. En lugar de quemar capital intentando construir un imperio cosmético desde cero, Kering ha decidido aplicar el famoso «zapatero a tus zapatos», enfocando todos sus recursos en lo que mejor sabe hacer: marroquinería y prendas de lujo. Es un repliegue estratégico para sanear las cuentas y dar aire a casas como Alexander McQueen, que aún atraviesan sus propios procesos de redefinición interna.

Sin embargo, el verdadero cambio de paradigma no viene de una pasarela, sino de una oficina de dirección con la llegada de Luca de Meo como CEO. Bajo su mando, Kering ha dejado de gestionarse exclusivamente como un conjunto de casas de moda para operar como una maquinaria de eficiencia industrial. Su plan separa el negocio en dos realidades: el lujo de herencia y artesanía pura, y un lujo de nueva generación donde la tecnología dicta el ritmo. El objetivo para el cierre de este 2026 es el orden: menos ruido mediático innecesario y mucha más precisión en los beneficios.

Al final del día, el lujo no se trata solo de balances trimestrales, sino de esa capacidad casi mística de generar deseo. Kering está apostando todo a recuperar ese vínculo sagrado con su audiencia, aceptando que, para avanzar, a veces hay que volver a lo que te hizo grande. Los resultados de este primer trimestre con ingresos de 3.568 millones de euros indican que la caída se ha detenido, pero «salvar el año» dependerá totalmente de que la visión de Demna se traduzca en ventas reales en las tiendas. Han dejado de intentar imitar el modelo de expansión infinita de sus competidores para enfocarse en la deseabilidad pura de sus casas principales, especialmente de Saint Laurent, que sigue siendo el alumno ejemplar y el refugio de predictibilidad que mantiene a los inversores tranquilos.

Escribo sobre estos pasos a nivel de negocio porque entender cómo se mueven los gigantes nos ayuda a comprender por qué elegimos lo que elegimos frente al espejo cada mañana. La moda no son solo números; es la armadura que decidimos ponernos para salir al mundo. En este 2026 de cambios radicales, espero que, al igual que Kering, tú también encuentres esa claridad para volver a lo que te hace única, sin miedo a romper el molde.

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